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Mientras la guerra en Ucrania continúa, las mujeres y los hombres, las personas LGBTQI, les migrantes y les trabajadores de toda Europa y más allá llamamos al “Strike the war” el 1 de mayo. Queremos recuperar el 1 de mayo de sus manifestaciones rituales y convertirlo en un día de lucha feminista, obrera y migrante por una política transnacional de paz. Ahora es el momento de unir fuerzas transnacionalmente entre les que rechazan esta guerra y les que pagan el precio de esta agresión militar, en Ucrania, en Rusia y en todas partes. Hagamos de este 1 de mayo no una acción de un día, sino un momento para acumular fuerzas, para oponernos a los efectos a largo plazo de la guerra, para fortalecer nuestra organización transnacional.

Estamos en contra de la guerra en Ucrania que está destruyendo el presente y el futuro de millones de personas. Las violaciones, los asesinatos y la muerte van acompañados de un creciente autoritarismo y una militarización total. Estamos del lado de les que huyen de la guerra y de les que se organizan contra todos esos horrores. Hacemos huelga contra la guerra porque la huelga ha sido históricamente la herramienta que los trabajadores han utilizado para oponerse a las guerras, porque es la forma en que millones de jóvenes luchan contra el cambio climático, porque es el proceso a través del cual millones de mujeres y personas LGBTQI de todo el mundo luchan contra el patriarcado.

Esta guerra no es más que el último episodio de miseria. Ninguno de los que están en el poder quiere y puede proporcionarnos lo que necesitamos. No el régimen autoritario de Putin, que está destruyendo Ucrania, está oprimiendo a quienes se oponen a la guerra en Rusia y exponiendo a poblaciones enteras a sus consecuencias. No los EE.UU. o la OTAN, actores significativos en la conformación y aplicación del orden mundial basado en hipocresía, barbarie rastrera y guerras interminables. No la UE y sus Estados miembros, que responden a la guerra aumentando los gastos militares y convirtiendo los discursos de paz en una miserable propaganda. Todos ellos demuestran ser tan miopes e irresponsables como lo han sido en todas las crisis de los últimos años: la crisis financiera, la emergencia climática, la crisis de los refugiados, la pandemia. Trataron a les migrantes como peones y hoy utilizan a les que sufren la guerra de la misma manera, mientras poblaciones enteras están expuestas a las consecuencias de las sanciones económicas, incluida la escasez masiva de alimentos en el Sur Global. Para ellos, la guerra es una excusa más para desmantelar el bienestar, reducir los salarios y aumentar el coste de la vida, mientras hay industrias que se benefician de la guerra y de su prolongación. Ante la guerra, la seguridad social por la que hemos luchado es tratada una vez más como un lujo sin sentido, sacrificada en el altar de la “gran política”.

Nos movilizamos por las mujeres y los niños que huyen de la guerra en Ucrania, que ahora son acogidas, pero que pronto serán colocadas en el fondo del mercado laboral, justo por encima de los migrantes que no llegan de Europa. Estamos del lado de todes les migrantes que se desplazan para tener una vida mejor y chocan con el régimen de frontera europeo racista y la explotación más dura. Esta guerra ha demostrado que es posible acoger a cientos de miles de refugiades. No parecía posible para les afganos, para les sirios, para les iraquíes que han sido masacrados hasta el punto del genocidio sin que la conciencia europea se diera cuenta. Nuestra política transnacional de paz lucha por un permiso de residencia incondicional para todes aquelles que quieran entrar en la UE o en cualquier otro país y decidir dónde y cómo vivir.

Nos movilizamos por las mujeres convertidas en presas de los conquistadores. La guerra es la manifestación más dura de la violencia contra la que las mujeres y las personas LGBTQI+ han estado luchando en todos los lugares. Incluso al cruzar las fronteras de Ucrania, las mujeres se encuentran con las restricciones del aborto, la impunidad de las agresiones y la disposición a explotar su trabajo esencial y devaluado. Nuestra política transnacional de paz lucha contra la violencia patriarcal en todas sus formas y recoge la fuerza de la huelga feminista, de las mujeres que resisten en Ucrania y de la resistencia feminista rusa contra la guerra para rechazar que las mujeres sean tratadas como presas sexuales, madres de la nación o trabajadoras baratas desechables.

Estamos al lado de les trabajadores que luchan en Ucrania contra la guerra y contra sus jefes que utilizan la guerra para aumentar la carga de trabajo y retener sus salarios. Estamos del lado de les conductores, profesores y estudiantes de Rusia que alzan su voz contra la guerra y de los emigrantes que pagan con sus bajos salarios el sustento de familias enteras desbaratadas por la guerra y las sanciones económicas.

Decimos no a la política de guerra y a la diplomacia vacía imbuida de una mentalidad colonial: elegimos nuestra política transnacional de paz para construir un movimiento que atraviese los frentes de guerra y conecte nuestras luchas a través de las fronteras, para librar las batallas por las que merece la pena luchar.

¡Este es un llamado al strike the war en todas partes!

¡Este es un llamado a una lucha colectiva contra la guerra!

Llamamos a todas, todes y todos a marcar nuestra diferencia el próximo 1 de mayo.

Asamblea Permanente contra la Guerra